La reciente derrota del CD Leganés por 3-0 frente a la Real Sociedad en Anoeta ha intensificado el malestar entre los seguidores pepineros. Las redes sociales, especialmente X (anteriormente conocido como Twitter), se han llenado de críticas hacia la planificación técnica del equipo y las decisiones de la directiva.
En los últimos cinco partidos, el Leganés ha sumado únicamente dos puntos de quince posibles, con un balance de tres derrotas y dos empates. Durante este período, el equipo ha encajado nueve goles y ha anotado solo tres, de los cuales únicamente uno fue en jugada, obra de Munir contra el Alavés. Esta racha negativa ha dejado al conjunto blanquiazul a solo un punto de los puestos de descenso, generando preocupación entre la afición.
El capitán del equipo, Sergio González, expresó su decepción tras el partido: “Ha sido un muy mal partido. En la segunda parte hemos tratado de arreglarlo, pero enseguida ha llegado un gol. Partido muy malo. Ahora toca volver a casa, hacer autocrítica y estar unidos porque nos queda mucho por hacer”. Además, enfatizó la necesidad de mejorar defensivamente: “Necesitamos ya cortar los goles en contra que, por unas cosas u otras, estamos encajando. Tenemos que ver qué está pasando. Porque no tenemos esa solidez defensiva que este equipo siempre ha sido. Tenemos que centrarnos en conceder poco y dejar la portería a cero, que seguro que luego haremos algún gol”, ha insistido.
La afición ha manifestado su descontento en diversas plataformas. Comentarios en las publicaciones oficiales del club reflejan la frustración por la falta de resultados y cuestionan las decisiones estratégicas de la directiva. La ausencia de una respuesta efectiva por parte del cuerpo técnico y de los dirigentes ha incrementado la tensión entre los seguidores, que temen por la permanencia del equipo en la categoría.
Uno de los puntos más criticados es la gestión del mercado de invierno. A pesar de las promesas iniciales de incorporar varios refuerzos, finalmente, solo se concretaron las llegadas de Duk y Barisic, lo que ha sido considerado insuficiente por gran parte de la afición.
Además, se percibe una desconexión entre la directiva y la afición. Muchos seguidores sienten que las decisiones están más orientadas al ahorro económico y a sacar rédito económico que a fortalecer al equipo para asegurar la permanencia en la categoría. La falta de inversión en refuerzos y la percepción de una directiva alejada de las preocupaciones de los aficionados han alimentado el descontento general.
Con el próximo derbi contra el Getafe en el horizonte, el Leganés se enfrenta una prueba crucial. Una victoria podría servir como punto de inflexión para revertir la mala racha y recuperar la confianza de la afición. Sin embargo, una nueva derrota podría agravar la crisis y acercar al equipo aún más a la zona de descenso. La directiva y el cuerpo técnico están bajo presión para implementar cambios que mejoren el rendimiento y aseguren la estabilidad del club en la élite del fútbol español.



