El Ontime Butarque (que ya roza casi los 14.500 asientos tras la ampliación ejecutada este verano) fue testigo de una tarde-noche vibrante, con un Leganés que soñó con la victoria, pero acabó conformándose con un empate (2-2). Y es que el guion se repite: un gol tempranero, intensidad, una grada eléctrica… y en este caso un final que se disuelve por culpa de un penalti polémico que deja a todos con un sabor agridulce.
Desde los primeros compases el partido tuvo chispa: en apenas veinte segundos, un error defensivo del Dépor permitió a Duk plantarse ante Germán Parreño, el guardameta taponó el disparo, pero Miguel apareció como un rayo para empujar el balón al fondo de la red. Gol a los 18 segundos: ¡así sí es empezar con intensidad!
Era como si el Lega hubiera abierto un bombón delicioso y dicho: “vamos a disfrutar esto”, y vaya si lo hizo. Porque antes del descanso ya mandaba 2-0, con un remate certero de Duk tras un forcejeo en el área. Una dupla Miguel-Duk en estado de gracia, con el Dépor algo desbordado en esos primeros 45 minutos.
Además, el ambiente fue eléctrico: se registró un récord histórico de asistencia en la Segunda División en Butarque, con 12.256 espectadores vitoreando cada jugada, cada entrada, cada respiración del equipo.
Sentías cómo ese ánimo empujaba al campo, como si la grada misma fuera una extensión del equipo.
Pero si algo queda claro es que, en fútbol, no basta con empezar bien. El Dépor reaccionó, movió el banquillo con entrada de Mulattieri, Stoichkov y otros, y dio señales de vida. En el 72’, Mulattieri recortó distancias con un cabezazo seco. El partido daba un vuelco. La grada empezó a murmurar y a morderse las uñas.
Y entonces llegó ese momento que partió el ánimo del Leganés: un penalti muy cuestionado, señalado al borde del área en el minuto 85 por Arcediano Monescillo tras un ligero agarrón de Marvel. Yeremay lo transformó con frialdad. 2-2. El Lega lo había hecho todo bien, y se le escapó la victoria.
Fue un golpe duro. La grada, caliente, pasó del “¡esto es nuestro!” al “¿cómo pudo pasar esto?”. Y ahí estaba la sensación: ilusión y frustración entrelazadas como hermanos gemelos. La verdad es que este encuentro resume la historia: el Leganés marca primero, pero no termina de asegurar el triunfo. Tampoco queda otra cosa que sumar… y son tres empates en tres jornadas, sumando 3 puntos de los 9 posibles. Pero, al menos, siempre marcando primero.
Un vistazo más allá del marcador
- Alineaciones y relevos estratégicos: Paco López apostó por una única novedad al arranque: Álex Millán en lugar de Diego García en la punta. Ese cambio fresco le dio chispa al primer tramo del encuentro.
- El Dépor no se rinde: con todo en contra, movió pieza en el descanso e introdujo a Mulattieri, Stoichkov… y esa valentía dio frutos.
- Estadísticas que hablan claro: posesión 50-50, 18 tiros contra 13, pero… ¡fueron los goles lo que dictaron sentencia! El marcador final fue un justo reflejo del duelo.
Lo que deja la crónica
El Leganés, con la grada encendida, empezó arrasando. Pero poco a poco, contraataque tras contraataque del Deportivo, la historia cambió. Fue un equilibrio frágil, un partido donde una renta de dos goles indica que el CD Leganés se llevará la victoria… pero tras encajar un gol llega la penumbra que lo empaña todo.
Los aficionados miran al banquillo culpando al entrenador local, Paco López, por los cambios que realizó y que no solo no mejoraron lo que había sobre el campo, sino que lo empeoraron. Melero sigue sin encontrar su sitio en este equipo.
¿Y ahora qué?
La realidad es clara: el Lega está en la media baja de la tabla (14) con 3 puntos, después de tres empates seguidos. Hay que aprender a gestionar el final de los partidos, a cerrar con uñas y dientes el botín que se consigue en los primeros minutos. Porque si marcas primero, la portería propia debe convertirse en una caja fuerte.



