Inicio Actualidad«Mi hijo no para de gritar»: cuando la ronquera infantil es algo más que un catarro

«Mi hijo no para de gritar»: cuando la ronquera infantil es algo más que un catarro

De los gritos del patio a la consulta, la ronquera afecta al 6%–23% de los niños

por Natalia García
Logopedia ronquera niños

¿Tu hijo o hija vuelve del colegio con la voz ronca después de un partido o llega a casa afónico tras una tarde gritando con sus amigos? La disfonía infantil es más frecuente de lo que parece y, si se deja pasar, puede afectar al bienestar emocional y al rendimiento escolar. Muchos padres dan por hecho que la ronquera en sus hijos es algo pasajero, pero los datos muestran otra realidad: entre el 6% y el 23% de los escolares presentan alteraciones de la voz que merecen atención (Fujiki et al., JAMA Otolaryngology, 2024). La causa más habitual es tan cotidiana como el abuso vocal: gritar, forzar la voz o intentar hacerse oír en un patio ruidoso.

La disfonía es un cambio en la voz normal: suena ronca, tomada, se corta o el niño se cansa al hablar. La laringe infantil es pequeña y sensible, el esfuerzo repetido puede provocar nódulos —pequeñas “callosidades” en las cuerdas vocales— responsables de que entre el 38% y el 78% de niños sufran ronquera (Vincent et al., An Pediatr Contin, 2008). Antes de la adolescencia los niños los sufren con más frecuencia que las niñas, aunque la tendencia cambia después de los 13 años (Milea et al., Romanian Journal of Rhinology, 2024).

Además del abuso vocal, hay otros factores que con frecuencia pasan desapercibidos y que pueden favorecer la aparición o el mantenimiento de la ronquera:

  • Resfriados y tos repetida que irritan la laringe.
  • Reflujo gastroesofágico, cuyo ácido puede dañar las cuerdas vocales, aunque el niño no refiera ardor.
  • Alergias que inflaman las vías altas.
  • Ambientes muy ruidosos que obligan a elevar la voz de forma continuada.
  • También se ha observado que tener antecedentes familiares de problemas de voz aumenta el riesgo (Fujiki et al., JAMA Otolaryngology, 2024).

La regla práctica para las familias es clara: si la ronquera dura más de tres semanas, conviene vigilar; si se mantiene más de tres meses, hay que consultar con especialista (ORL).  Afortunadamente, en la mayoría de los casos la solución no es quirúrgica sino rehabilitadora: la logopedia es el tratamiento de elección para la disfonía infantil. La cirugía se reserva para los casos en que la logopedia no funciona o existen lesiones malformativas, y suele considerarse a partir de los 10 años.

No debemos tampoco olvidar que la disfonía, aparte de afectar a la propia voz, tiene un impacto emocional real: un estudio español con 87 niños mostró que la alteración de la voz afecta negativamente la calidad de vida en las esferas física, emocional y social (Antón Almero et al., Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 2022). Otros trabajos indican que los niños con voz ronca pueden ser percibidos de forma menos favorable por compañeros y adultos (Solanellas Soler, FAPAP, 2017).

Como conclusión, es importante que las familias no normalicen una ronquera prolongada. La voz de un niño es su principal herramienta para aprender, hacer amigos y expresar lo que siente; cuidarla no es un capricho, es una inversión en su futuro.

TECNIFICACIONES PEPINITO LEGANÉS

También te puede interesar

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Si está de acuerdo acepta su uso. Consulte nuestra política de cookies para cambiar la configuración Aceptar Leer más

Adblock Detectado

Por favor, la publicidad es importante para nuestra existencia. Deshabilite el bloqueador de anuncios de su navegador