Inicio ActualidadJosé Luis Castellano “Caste”: “El fútbol de barrio en Leganés era técnica pura conseguida en la calle y el barro, junto a una lealtad inquebrantable”

José Luis Castellano “Caste”: “El fútbol de barrio en Leganés era técnica pura conseguida en la calle y el barro, junto a una lealtad inquebrantable”

Una conversación con el histórico entrenador de San Nicasio sobre la evolución de los campos de tierra, el descubrimiento de figuras como Gabi o Alfredo y el gran reencuentro en un partido de fútbol de “viejas glorias” que coordina tras décadas de volcarse desinteresadamente hacia los chavales

por Redacción
José Luis Castellano "Caste"

Hablar de José Luis Castellano, conocido por todos como “Caste”, es sumergirse en la historia viva del fútbol de barrio en Leganés. Su relato no es solo el de un entrenador, sino el de un cronista que ha visto transformar los campos de tierra del “Campo Tiro” en instalaciones de última generación.

En esta entrevista, Caste repasa una trayectoria que comenzó por necesidad en el humilde Dinamo de Leganés y que ha acabado uniendo a generaciones de futbolistas a través de la memoria y el afecto.

Gestiona un grupo en Facebook, «futbolista de el barrio de San Nicasio.», con casi 1.800 personas.

Pregunta: Para contextualizar su historia, debemos viajar a mediados de los años 70. Usted no nació en Leganés, sino que forma parte de esa generación que llegó a la ciudad en busca de un futuro. ¿Cómo fueron esos primeros años en el barrio?

José Luis Caste: Yo llegué al barrio de San Nicasio en el año 1974. Veníamos de Almodóvar del Campo, un pueblo de Ciudad Real, en plena Mancha. En aquella época la migración era lo habitual; llegamos aquí porque teníamos amistades viviendo en el barrio y nos vinimos a buscarnos la vida, como tantos otros chavales de mi edad. Lo primero que hacíamos al pisar la calle era jugar; no había otra distracción. A mí el fútbol me apasionaba desde niño; seguía al equipo de mi pueblo, Los Ríos, y en cuanto llegué aquí empecé a seguir al Ajax de Leganés.

José Luis Castellano "Caste"

P: Sin embargo, usted mismo reconoce que su talento con el balón en los pies no era su mayor virtud. ¿Cómo se produce ese salto tan temprano de jugador a director de grupo?

R.: Es cierto, no era muy bueno jugando, la verdad. Pero siempre me gustó ayudar a la gente y me fijaba mucho en cómo se organizaban las cosas. Formamos un equipo muy humilde en el barrio, el Dinamo de Leganés, y como no teníamos ni entrenador ni nadie que nos dirigiera, mis propios compañeros me dijeron: “Caste, ponte tú y llévanos”. Yo tendría unos 16 años, era 1979 o 1980. Ahí empecé, compaginando un poco el jugar con el llevar al equipo, y poco a poco me di cuenta de que me gustaba mucho más ese mundillo de entrenar que el de jugar.

P: En ese camino de aprendizaje, hubo figuras que fueron determinantes. Usted menciona con especial cariño a Fernando Rodríguez y a Luis Ángel Duque. ¿Qué representaron para usted?

R.: Fernando Rodríguez es clave. Entré a trabajar con él a los 13 años y él jugaba en los juveniles del Leganés; a través de él conocí a muchísima gente del fútbol local. Luego está Luis Ángel Duque, que para mí es de las personas más importantes y legales que he conocido. Recuerdo que me apunté al primer curso de entrenadores que se organizó en Leganés gracias a que él lo gestionó. Luis entrenaba en el gimnasio municipal antes de entrar en el Club Deportivo Leganés y me dijo que si conseguía a 20 chavales, traían el curso aquí para no tener que ir a la Ciudad Universitaria. Movilicé a todo el barrio, traje a gente de la asociación, de Entrepeñas, a mis amigos Pedro y Fernando… y se hizo. Lo curioso es que yo no pude terminarlo porque las fechas finales coincidían con mi boda y Luis, en un gesto de honradez increíble, me devolvió el dinero del curso.

P: Esa relación con Fernando Rodríguez ha sido una de las más duraderas del fútbol madrileño. Se les conocía incluso por un apodo particular.

R.: Sí, éramos un “tándem”. Hemos sido compañeros de toda la vida, tanto en el trabajo como en los banquillos. Estuvimos 30 años trabajando codo con codo y en el fútbol siempre nos hemos buscado. Si a él le salía un proyecto, contaba conmigo; si me salía a mí, yo le buscaba a él. Hemos estado en casi todos los equipos juntos, a veces llevando categorías distintas pero siempre apoyándonos. De hecho, el último año que entrené fue en el juvenil del Lemans porque él me animó a meterme en ese proyecto. Somos como uña y carne.

P: Su currículum es una hoja de ruta por los clubes históricos de la zona. ¿Qué destacaría de su paso por equipos como La Paz o el Griñón?

R.: En La Paz estuve mucho tiempo y vivimos de todo. Recuerdo una etapa en la que cogimos al equipo en puestos de descenso, conseguimos salvarlo y al año siguiente los hicimos campeones. En el Griñón estuve de segundo con Rafa Maroto en Preferente. Rafa es, para mí, uno de los mejores entrenadores de Leganés y un gran amigo. Fue el único sitio donde realmente percibí algo de dinero por entrenar, porque Rafa me daba parte de lo que el club le pagaba a él. También colaboré con el Cubas de la Sagra en Tercera División haciéndoles informes de los rivales, porque el entrenador era amigo mío y confiaba en mi criterio.

P: Usted siempre ha defendido que, a falta de títulos académicos, su formación fue autodidacta y muy basada en la observación. ¿Cómo preparaba la táctica de sus equipos en una época sin internet ni análisis de datos?

R.: Aunque apenas fui al colegio, me gustaba mucho estudiar por mi cuenta todo lo relacionado con el fútbol. Me empollaba cualquier libro que caía en mis manos y veía mucha televisión con una libreta al lado. Copiaba jugadas del Milán de aquella época y las ensayaba con los chavales. Teníamos un repertorio enorme de jugadas de estrategia: achiques, adelantamientos, presión en banda… recuerdo que en un campeonato de la Comunidad de Madrid con el San Eladio, donde llegamos a semifinales contra filiales de equipos grandes, los otros entrenadores se quedaban locos. Me preguntaban de dónde sacaba esas jugadas tácticas porque volvíamos locos a sus jugadores.

P: Hablemos del escenario de aquellas batallas. Los campos de tierra de Leganés son legendarios por su dureza. ¿Qué recuerdos le vienen a la mente al pensar en aquellas instalaciones?

R.: Eran campos durísimos, nada que ver con lo de ahora. Recuerdo jugar en La Fortuna con unas nieblas y unas heladas donde no se veía absolutamente nada; los árbitros llegaban tarde por el mal estado de las carreteras y en los vestuarios no te podías ni duchar porque no había agua caliente. El polideportivo donde hoy está el Aldi no tenía ni valla en aquella época. Jugábamos en el “Campo Tiro”, en el “Campo de la Cruz” o en el “Campo Tres”, donde a veces incluso los militares no nos dejaban entrar. Era un fútbol muy rudimentario, sin perímetros acolchados ni seguridad, pero se jugaba con una pasión increíble.

“Antes se jugaba a un fútbol muy rudimentario, sin perímetros acolchados o seguridad, pero se jugaba con una pasión increíble”

P: En ese contexto de precariedad, ¿cómo era la relación con los jugadores? Usted ha mencionado que la disciplina y los valores eran su bandera.

R.: Para mí los valores eran innegociables. Solo tuve una discusión fuerte con un jugador en el campo de Eugenio Montijo: era un chico que iba a ser titular, pero lo vi en muy malas condiciones porque venía de una fiesta. Hablé con el árbitro y decidí que no jugaba. Luego, con el tiempo, ese jugador, Jaime, ha sido uno de mis mejores amigos. También recuerdo a Alfredo; su padre, que se llamaba Felipe, no quería que saliera de casa en pretemporada, y yo tenía que ir allí a convencerle. El chaval le decía: “Papá, déjame ir con el Míster”. Había que estar muy encima de ellos, tanto en lo deportivo como en lo personal. Y mira, Alfredo llegó a jugar en la Primera División española.

P: Usted ha visto de cerca el crecimiento de grandes talentos. ¿Qué nos puede contar de jugadores como Gabi o Alfredo en sus inicios?

R.: A Gabi lo tuvimos en el San Eladio cuando era un niño de apenas ocho años. Ya se le veía algo especial. Y lo de Alfredo es increíble; yo lo he visto jugar en todos los sitios posibles: al lado de lo que hoy es el Metrosur entre los árboles, en el Campo de Tiro, en la plaza… se tiraba el día entero dándole al balón. También salió de aquí Arellano “Titi”, que llegó al primer equipo del Leganés y al Talavera. Yo me iba con mi mujer, cuando éramos novios, a la Plaza Roma solo para verlo jugar porque tenía una calidad que no era normal. O Luis Eleuterio “Lute”, portero del Fuenlabrada y padre de la actriz Andrea Duro; ese jugaba un partido con nosotros y luego se iba a jugar otro con los del Panto. Había muchísimas horas de calle.

P: Mencionaba usted la “calle” como la gran escuela. ¿Qué diferencias nota entre los chavales que entrena hoy el Leganés y los que usted llevaba en los campos de tierra?

R.: Ahora los chavales tienen unas condiciones impresionantes: césped artificial, agua caliente, entrenadores titulados y mucha disciplina. Pero les falta la calle. Antes tirabas una pelota en cualquier plaza y el niño te hacía un control orientado perfecto porque se pasaba diez horas al día jugando. Hoy hay más orden, pero esa técnica natural se ha perdido un poco. Además, antes era más difícil completar las plantillas; a veces solo podías entrenar si venían al menos ocho jugadores. Eran años muy duros, donde los padres trabajaban durante todo el día y además, una época marcada también por el grave problema de la droga en el barrio, que desgraciadamente se llevó a algunos grandes amigos y a jugadores con un talento inmenso.

P: Tras su jubilación, ha volcado toda esa experiencia en un grupo de Facebook que se ha convertido en un fenómeno social en San Nicasio. ¿Cómo surgió esta iniciativa digital?

R.: Todo empezó hace unos nueve o diez años. Yo tuve una caída con la bicicleta y, como tenía mucho tiempo libre durante la recuperación, me puse a organizar las fotos de los equipos que había entrenado. Empecé a subirlas a un grupo que llamé “Futbolistas del barrio de San Nicasio” y la respuesta fue asombrosa. Ahora hay más de 3.000 fotos y muchísima gente metida, unos 1.800 seguidores: desde vecinos a veteranos como Alfredo o Sabita hasta gente que ha pasado por las canteras del Real Madrid. Yo pongo un pequeño comentario en cada foto detallando quiénes son y eso ha servido para que mucha gente vuelva a conectar con su infancia y sus amigos.

P: De ese entorno digital ha nacido la idea de organizar un partido de “viejas glorias”. ¿Quiénes están detrás de este proyecto que parece que va a reunir a más de 300 personas?

R.: Llevábamos un tiempo comentando el organizar algo así, pero no acabábamos de concretar. El que me dio el empujón definitivo fue José Boto, el humorista, que también fue futbolista en el barrio. Me llamó y me dijo: “¿Jose, quieres que hagamos esto?”. A partir de ahí formamos un equipo de trabajo con gente que considero fundamental: José Antonio Bodoque, Andrés Balaguer, Genaro, Fernando, Carmelo y Gonzalo. Queremos que sea un día para que la gente sienta de nuevo “el corazón de aquellos años”. La difusión nos está sobrepasando; hemos hecho unas camisetas que me están pidiendo desde todos los lugares de Leganés, pasando por Pinto o Arganda. Esperamos reunir a unas 300 personas, aunque creo que se nos va a quedar corto el cálculo.

Tiene un grupo en Facebook llamado “futbolista de el barrio de San Nicasio” con casi 1.800 seguidores

P: ¿Qué personalidades y clubes esperan ver sobre el campo de tierra en este homenaje?

R.: En principio pensamos en los cuatro equipos de Regional más el Ajax, pero al final van a estar representados casi todos: el Lemans, el Rocío, la Asociación de vecinos de San Nicasio… Estamos intentando que vengan Gabi, Alfredo o Víctor Fernández. He hablado con capitanes históricos para que hagan el saque de honor y hasta chavales que entrené hace poco, que lograron tres ascensos seguidos con el equipo juvenil, quieren venir por el aprecio que nos tienen a Fernando y a mí. Incluso gente como el periodista Fernando Burgos, que vivió aquí en la Plaza del Santo Niño espero que se acerque. Queremos que sea una unión de generaciones, desde los de 70 años hasta los más jóvenes.

P: En este evento también habrá un espacio importante para el recuerdo. Usted insiste mucho en no olvidar a quienes pusieron los cimientos del fútbol en el barrio.

R.: Es fundamental. Queremos hacer un minuto de silencio con una música bonita por todos los que ya no están: Roberto, Vila, “El Mula”… Pero también quiero reivindicar a los que, como yo, trabajaron sin título pero con toda la sabiduría del mundo, como Andrés Balaguer. Y a personas que ayudaron desinteresadamente, como Ricardo, cuya hermana era dueña de este bar (La Cucaña); Andrés, el del bar Cazador, que hasta nos dejaba dinero para que ningún chaval se quedara sin ir al Ideal; o Antonio González, que fue delegado del Real Madrid y sigue muy implicado en la asociación. Esa gente es la verdadera esencia de lo que fuimos.

P: Para terminar, Leganés ha recuperado recientemente el torneo del “Pepinito” tras casi tres décadas. ¿Qué opinión le merece este regreso?

R.: Es lo mejor que se ha hecho en Leganés a nivel deportivo en los últimos años, un éxito total. Yo mismo jugué el Pepinito de niño y me alegra muchísimo que se haya recuperado esa tradición. Es vital que la ciudad mantenga esos vínculos con su historia futbolística. En nuestro partido homenaje también tendremos gestos bonitos; por ejemplo, Juan Antonio, un chico del Pepinito que tiene una discapacidad. Me pidió jugar y le dije que por supuesto, allí todo el mundo va a ser bien recibido. Se trata de eso, de volver a sentirnos parte de algo que nos unión en el pasado y nos sigue uniendo en el presente.

TECNIFICACIONES PEPINITO LEGANÉS

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