Juan Ignacio Gallardo es el actual director del diario MARCA, cargo que ocupa desde marzo de 2016. Su carrera periodística comenzó en medios locales como El Informativo de Leganés y Antena 3 Madrid Sur, antes de incorporarse a MARCA en 1991. Desde entonces, ha desempeñado diversos roles en el periódico, ascendiendo progresivamente desde jefe de sección en 2001 hasta redactor jefe en 2003 y subdirector en 2007, hasta alcanzar la dirección del diario. A lo largo de su trayectoria, Gallardo ha liderado importantes iniciativas editoriales y tecnológicas, incluyendo la coordinación de MARCA Plus, reconocida como la mejor revista digital de deportes del mundo durante dos años consecutivos. Su compromiso con el periodismo deportivo ha sido reconocido con diversos galardones, entre ellos la medalla de oro de la Asociación del Deporte Español (ADESP) en 2024, en reconocimiento a su trayectoria y contribución al deporte español.
Pregunta.- Vienes de Badajoz, pasas por Carabanchel, recalas en Leganés… ¿De dónde te sientes?
Respuesta.- Sí, es una buena pregunta, que mi mujer me la hace a menudo.
P.- Tu mujer es de Navarrevisca en Ávila, donde también pasas temporadas…
R.- Es de Madrid, pero con sus raíces en Navarrevisca. Y yo también me siento un poco de Navarrevisca. Me considero ciudadano de todo lo que me rodea. Soy embajador extremeño, nacido en Extremadura, pero mi padre es de Córdoba, mi madre de Cáceres, vinimos a Madrid a vivir… creo que no tenemos que poner unos límites, ¿no? Y me encanta esa sensación, pero sobre todo me considero extremeño.

P.- Cuando llegas en la niñez a Leganés, ¿en qué barrio vives?
R.- Nos vinimos al Carrascal inaugurando barrio. Fuimos de las primeras promociones, de los primeros bloques que se hicieron. De hecho, me apuntaron al colegio y estuve viniendo desde Carabanchel al colegio, porque nos iban a dar el piso y luego se retrasó. Estuve viniendo desde Carabanchel al colegio sin estar en los pisos hechos. Estrené prácticamente el Carrascal.
P.- ¿Qué recuerdos tienes de la niñez en el barrio?
R.- Era en los principios de los 80. Recuerdo que me llamaba mucho la atención, cuando lo escuché por primera vez, que se llamaba a Leganés “ciudad dormitorio”. Esta ciudad ha conseguido revertir ese adjetivo. Ahora es una ciudad para vivir, no para dormir. Creo que Leganés se ha transformado, que ha habido una evolución tremenda. A mí me ha gustado cómo ha crecido Leganés porque lo ha hecho de una manera bastante sostenible y bastante ordenada.
P.- Queda poco de aquel modo de vivir como un pueblo
R.- Ahora es una ciudad moderna, autosuficiente. Mucha gente trabaja en Madrid, pero Leganés vive por sí misma y tiene una vida muy amplia en todos los sentidos. Muy enriquecedora. Social, cultural, deportiva… Leganés es una ciudad redonda.
P.-Desde muy pequeño has estado vinculado al CD Leganés, ¿verdad?
R.- Con 14 años era ya socio del Leganés pagando religiosamente mi cuota, que recuerdo que eran 100 pesetas para los niños. Subíamos andando desde El Carrascal, cada dos domingos al Luis Rodríguez de Miguel a ver al Lega, en la época de Moreno, que es uno de los jugadores más fascinantes de todos los que he visto. Trobbiani, Osa, Macipe, Aguilera jugando en campos de Tierra… Nos poníamos detrás de la portería que está más alejada de la entrada. Teníamos una peña que formamos con mis amigos del barrio, que se llamaba “Stridencia”. Íbamos a algunos partidos también a ver de fuera. Subía también a ver al Legamar, que era el Leganés B.
Leganés ya no es una ‘ciudad dormitorio’. Ahora es una ciudad para vivir, no para dormir”
P. ¿Esa afición le venía de herencia paterna?
R.- Mi padre fundó el equipo de fútbol del Carrascal, que empezó llamándose Atlético Carrascal, luego Unión Deportiva Carrascal y ahora es ADU Carrascal. El primer club, que es el embrión del actual, lo fundó mi padre y otros amigos en la zona del Carrascal, en la calle Polonia. Ahí nació el equipo. Yo jugué ahí.
P.-La peña de la que fuiste parte, debería de ser de las primeras en formarse
R.- Posiblemente haya alguna otra más antigua, no lo sé, no me atrevería a asegurarlo, pero recuerdo que, por ejemplo, llevábamos banderas al campo. Estábamos detrás de la portería, en el fondo, y no había más banderas que las nuestras. Entonces, si no la primera, de las primeras peñas del CD Leganés.
P.- Jugaste en el Carrascal hasta la tercera regional…
R.- No pasé de tercera regional. Era defensa central. Me gustaba mucho jugar al fútbol, aunque no era excesivamente talentoso.
P.- ¿Llegaste a jugar el torneo del Pepinito?
R.- Jugué el Pepinito, creo que la 2º edición. Debí jugar en el año 84. Lo recuerdo con mucho cariño, aunque no hicimos nada, no conseguimos un resultado deportivo bueno, pero sí que recuerdo que hubo una presentación con desfile, y fue muy interesante, muy novedoso. Te quieres sentir ser futbolista y esto era, un poco, lo más cercano que vivimos nosotros a poder experimentar esas sensaciones.
P.- Era una cosa novedosa porque fue el primer torneo celebrado en España de fútbol base, para niños.
R.- Sí, posiblemente, eso se comenta, que fue el primero, fue pionero. También es verdad que tampoco había una conexión como existe ahora, que está todo globalizado, y nos enteramos al minuto de lo que puede pasar en Galicia, en Estados Unidos o en Australia. A lo mejor se celebraba en alguna otra ciudad de España pero no había esa conexión para conocerlo, ni las posibilidades de ahora para saberlo. Leganés, aunque no fuese el primero, sí que fue pionero en ese tipo de torneo. Me alegro mucho que se haya recuperado ahora, porque creo que también forma parte de la identidad de nuestro pueblo.
P.- Este año se pone en marcha por primera vez el torneo del Pepinito de Fútbol Sala y se recupera el desfile después de un montón de años sin celebrarse
R.- Recuperar lo que tú has vivido de joven y verlo trasladado a tus hijos es muy emocionante. Mi hijo tiene 26 años y ya también estuvo jugando mucho tiempo al fútbol, pero ya lo dejó, pero sí, es verdad que recuperar lo que tú has vivido de joven y verlo trasladado a tus hijos es muy emocionante. Todo lo que intentar que la base se parezca a la élite es bueno, porque además para los chavales son sus primeras experiencias, y eso nunca lo olvidamos.
La base de la que nace todo en el periodismo es la lectura

P.- Hablando de experiencias, ¿qué te lleva al periodismo?
R.- A mí siempre me ha gustado escribir. Me ha gustado mucho leer, soy casi un lector enfermizo de la lectura, y me gusta mucho viajar. Devoraba periódicos, revistas y libros siendo muy pequeño. Leía siempre periódicos cuando compraba mi padre en casa, e incluso los de mi abuelo, que compraba dos periódicos al día, cuando pasaba el verano allí. Yo tendría unos diez años. Creo que soy periodista de nacimiento, pero luego es verdad que yo dudé si hacer periodismo o historia, porque tenía una muy buena nota y dije voy a hacer periodismo. Al final creo que elegí bien.
P.- ¿El destino está escrito?
R.- No, yo creo que el destino lo vamos escribiendo, no creo que el destino esté escrito. Lo vamos construyendo nosotros mismos. Creo mucho en el efecto mariposa, porque me parece que es así, cualquier decisión, por mínima que sea, condiciona todo lo que viene. Me siento un afortunado de cómo he seguido escribiendo mi destino. Hay un factor de azar también con la vida, no solo tener el don. Además ya tengo un don que me viene de nacimiento, por haber nacido en Don Benito.
P.- Cuando empiezas a estudiar periodismo, recalas en un periódico local ¿Qué importancia tiene para ti el periodismo local?
R.- Soy fanático del periodismo local. Allá donde voy, leo la prensa local. De hecho, todas las mañanas sigo leyendo la prensa local de Extremadura y de Ávila para estar al tanto de lo que ocurre en los sitios que me importan, aparte de toda la prensa nacional. También soy un agradecido a la prensa local porque fue por donde se me abrió la rendija para colarme en este mundo. Escribí una carta escrita a máquina, que era como lanzar una botella al océano, ofreciéndome al Informativo de Leganés, con la fortuna de que esa botella la recibió Jesús Cortés, que era el subdirector del Informativo. Me citó en el Mesón Regueiro, en Zarzaquemada y me ofreció ayudarle en la sección de deportes, aunque no me podía pagar, pero yo sabía que era una inversión. Estaré siempre muy agradecido a él y a Manuel Ariza, que era el director, porque por ellos me colé en este mundo. A partir de ahí, los contactos ayudan. Jesús conocía al que era responsable de deportes en la emisora de Antena 3 Madrid Sur, en Parla, que era Gabriel Carrasco y necesitaba un chico allí, le hablaron bien de mí porque le gustaba como trabajaba. Me llamaron y empecé a colaborar en la emisora de radio de Antena 3. Enseguida me hicieron jefe de deportes, al año de llegar más o menos. Con 20 años era jefe de deportes de Antena 3.
P.- De allí pegas el salto a Marca, ¿cómo fue esa oportunidad?
R.- Me llamó Juanma Álamo, que estaba en Marca y colaboraba en la emisora. Había una vacante en Marca y les habló de mí. Me hicieron una entrevista y me cogieron. Así entré en Marca.
P.- ¿Siempre has tenido claro que ibas a dedicarte al periodismo deportivo?
R.- No, no, no, para nada. Me gustaba el periodismo y como te digo, me gustaba leer, escribir. Estaba abierto a todas las posibilidades, de hecho, me gusta mucho la política, me gusta la cultura. Creo que estaría capacitado para haber desarrollado la actividad en cualquier sector del periodismo, pero como Jesús Cortés me ofreció ayudarle en la sección de deportes, ahí al final es donde empiezas a conocer gente y desarrollas tu carrera por ahí, por lo menos en mi caso y me fue bien. Si a lo mejor me hubiese dicho Jesús “ayúdame en política local” a lo mejor hubiese sido otra cosa. Bueno, a lo mejor no, seguro, que es lo que hablábamos que el destino lo vamos escribiendo. Mi destino hubiese ido por otro carril.
P.- ¿En qué año llegas a Marca?
R.- En febrero de 1991, con 20 años.
P.- Supongo que te abrumaría ese cambio
R.- Es un salto fascinante, claro. Yo venía de una emisora local, que éramos cuatro, y llego a Marca que en ese momento ya era líder indiscutible, y lo seguimos siendo, de la prensa nacional. El ajetreo, la gente, el barullo… y eso que todavía era muy familiar y muy artesanal. Pero claro, era otro mundo, era un mundo fascinante. Era la Champions del periodismo deportivo.
P.- ¿Cómo se dan la circunstancias de ir ascendiendo posiciones hasta llegar a la dirección del periódico?
R.- Fui escalando como una hormiguita y algo de talento debo tener, pero tuve suerte. Estuve bien considerado y enseguida fui muy cercano a la dirección y al staff. Tiraban mucho de mí. Yo participaba desde muy pronto en la reunión de portada. Enseguida fui adquiriendo ciertas responsabilidades. Empecé como ayudante de redacción, fui pasando por muchas secciones, estuve en cierre, en polideportivo, estuve en fútbol, en ediciones y me iban dando cada vez más responsabilidad. Pocos años después, me nombraron jefe de sección donde estuve varios años, después me nombraron redactor jefe, luego subdirector y en el 2016 director.
P.- Marca siempre ha sido un medio muy transgresor, muy avanzado a su tiempo, muy moderno, vanguardista…
R.- Así lo considero yo y así pretendo que sea bajo mi dirección. Creo que lo estamos consiguiendo. Tenemos que ser vanguardistas, disruptivos, originales, creativos… Tenemos que diferenciarnos, tenemos que ser cómplices de nuestra audiencia. Esos son los valores que yo intento proteger en Marca y que creo que es lo que nos mantiene en el liderazgo. Luego ser muy audiovisuales, hacer un periodismo amable, sobre todo también la complicidad con el lector, con la audiencia. Para mí es fundamental. Lo hemos sido desde siempre, desde el minuto uno. En el primer número de Marca, la portada ya es completamente transgresora y disruptiva porque nace en el 1938, cuando los periódicos eran de hueco grabado, con la letra pequeñita, las fotos eran minúsculas no se veía nada, todo en negro, empastado y esa primera portada de Marca es una foto que ocupa toda la portada, con una deportista mujer en un espacio de nieve, con lo cual era romper absolutamente: una mujer en una zona de nieve, porque en España los deportes de nieve son minoritarios. Era totalmente disruptivo. Hay que serlo un poco, no puedes derrapar del todo, pero nosotros creo que hemos seguido esa ideología, esa filosofía inicial y yo procuro mantenerla con estos atributos que he dicho.
P.- Te ha tocado, además, liderar el salto de lo analógico a lo digital, ¿cómo lo has vivido?
R.- No ha sido difícil, ha sido complicado porque ha habido que derribar muchos muros, muchos hábitos, muchas costumbres muy arraigadas en los profesionales y ha habido que aprender un nuevo lenguaje, una nueva forma de comunicar, ha habido que adaptarse a nuevos soportes. Ha habido que hacer un esfuerzo muy importante pero yo siempre lo he visto como un grandísimo reto fascinante, porque la tecnología nos ha dado un escenario asombroso para desarrollar nuestro oficio. Esto es una evolución continua .
P.- Ahora llega la Inteligencia Artificial, ¿más retos?
R.- Estamos ahora en la revolución de la inteligencia artificial que no debemos tener miedo. Un periodista no debe temer a nada. Tenemos que intentar aprovechar todas las posibilidades que nos da, que también son muchas, para hacer nuestro oficio. La inteligencia artificial nunca dará una noticia y ese es nuestro valor. La gente va a seguir necesitando información: ahí tenemos que estar los periodistas para hacerlo.
P.- No lo habéis hecho mal, sois el periódico más leído de España
R.- Somos el periódico más leído en España. Tenemos 90 millones más o menos de usuarios únicos al mes, mil millones de páginas vistas al mes. Eso no lo tiene nadie en España, creo que en Europa tampoco. En Estados Unidos igual encontramos uno o dos que lo tengan. Estamos en unas cifras de vértigo, la verdad.
En MARCA hacemos un periodismo amable, pero a la vez crítico
P.- ¿Cuál es la fórmula de ese éxito?
R.- Producir buenos contenidos de calidad, que sean atractivos para la gente, ser rigurosos, saber conectar. Creo que ahora estamos en un mundo en el que lo importante no es comunicar, es conectar con la gente. Esa conexión es lo que yo procuro tener.
P.- ¿Cómo conectáis con los clubs? ¿es bueno el trato?
R.- En Marca hacemos un periodismo amable, pero a la vez crítico. Con los clubs tenemos mucho trato y complicado. No es fácil porque la colisión de intereses es constante, aunque nosotros procuramos tener buena relación. Es mucho mejor hacer el camino de la mano que no a codazos. Es más fácil para todos, aunque son inevitables los desencuentros.
P.- ¿Ha perdido el fútbol su frescura y su naturalidad?
R.- El fútbol se ha hiperprofesionalizado. Es una cosa que no tiene nada que ver con hace 15 o 20 años, pero nada que ver. Se mueven unas cantidades y unas cifras exorbitantes. Los presupuestos de clubes como el Madrid o el Barça no hay muchas empresas más allá del IBEX35 que tengan esos presupuestos. Son multinacionales. Se exige y está todo construido a ese nivel. Es la hiperélite. Se ha perdido un poco el romanticismo del fútbol. Puede haber un poco de alejamiento del aficionado a través de la prensa. Los jugadores se apartan de la prensa y de los que se están apartando es del aficionado porque ahora están más encerrados, más sobreprotegidos, es más difícil acceder a ellos. Antes había un trato más natural, más cordial, ahora no. Eso no hace bien al fútbol pero es lo que hay y tenemos que aceptarlo y convivir con ello.
P.- ¿Qué consejo le darías a los estudiantes de periodismo o a los que lo quieran ser?
R.- Les diría que sean optimistas, valientes, que intenten diferenciarse y, sobre todo, que lean mucho. Tenemos una generación de jóvenes que lee muy poco y, leyendo poco, nadie será buen periodista. Puede ser que te quieras dedicar a otra cosa, pero el que quiera dedicarse al periodismo tiene que leer. Ahora se les va a exigir que sean muy polivalentes y que sepan escribir, hablar, grabar vídeo, manejarse bien en redes sociales… pero la base de la que nace todo es la lectura.



