El partido Más Madrid Leganés, que había anunciado públicamente su propósito centrado en el diálogo y la colaboración con las asociaciones vecinales para impulsar políticas de vivienda, cultura y comercio local durante la legislatura 2023‑2027, ha rehecho su postura y se ha distanciado de la Federación Local de Asociaciones Vecinales de Leganés (FLAV) en las últimas semanas.
En su web, la formación expresaba su intención en la legislatura 2023-2027 de “comenzar hablando con asociaciones vecinales” y reconocía que estas entidades disponen del “conocimiento de los problemas a pie de calle” para definir el diagnóstico local. Asimismo, hacía hincapié en prioridades como la vivienda pública, las propuestas feministas y culturales, el comercio de proximidad y el compromiso con la ciudadanía con “transparencia y humildad”.
Sin embargo, la coportavoz de Más Madrid Leganés en el Ayuntamiento, Victoria García Gómez, ha afeado públicamente a la FLAV, señalándola como “un reducto de Podemos desnortado que pide echar a su concejala y el voto para ULEG, mientras pacta con la derecha”. García Gómez ha añadido que “nadie los ha elegido, pero si quieren representar a la mayoría que se presenten a las siguientes elecciones, así funciona la DEMOCRACIA”.
Hablemos claro‼️
La FLAV es un reducto de Podemos desnortado que pide echar a su concejala y el voto para ULEG, mientras pacta con la derecha
Nadie los ha elegido, pero si quieren representar a la mayoría que se presenten a las siguientes elecciones, así funciona la DEMOCRACIA pic.twitter.com/h4b7Z9iRtH
— Victoria (@Victoria_MMLega) July 14, 2025
La crítica viene motivada por la decisión de la FLAV y seis de las siete asociaciones vecinales de la ciudad de firmar un acuerdo con el Gobierno local (PP‑ULEG). Las inversiones incluidas en este pacto utilizan el remanente de tesorería para financiar actuaciones en los barrios, incluyendo la mejora de aceras, soterramiento de contenedores, instalaciones deportivas, inversión en vivienda social y otros proyectos vecinales.
Como resultado, Más Madrid ha votado en contra de todos los acuerdos presentados a Pleno relacionados con estas inversiones, una decisión que ha sido interpretada por la FLAV, otras fuerzas de la oposición e incluso vecinos, como un bloqueo a medidas demandadas por la ciudadanía para mejorar sus entornos .
La postura de Más Madrid Leganés evidencia una discordancia creciente entre la retórica inicial de cercanía y las acciones prácticas del grupo municipal: en lugar de colaborar con las asociaciones, acusa a la FLAV de alinearse políticamente con la derecha y rechaza los proyectos que ellos mismos defendían como prioritarios.
Este viraje ha generado sorpresa entre los colectivos vecinales y despierta dudas sobre la coherencia del discurso de Más Madrid Leganés. Aquel compromiso original con “la ciudadanía con transparencia y humildad” contrasta ahora con una ruptura clara con las entidades vecinales que, hasta hace poco, consideraban pieza clave para diseñar políticas locales eficaces.
El choque pone en evidencia las tensiones entre los partidos de izquierdas locales: aquellas voces que defendían el papel clave de las asociaciones ciudadanas han terminado por alzarse contra su participación, una contradicción que se interpreta como un giro marcado por la estrategia política y el reparto de poder, más que por la defensa de la “realidad existente en el municipio”, como proclamaban al inicio de la legislatura.



