Un servicio que no despega
El transporte público por autobús en Leganés arrastra desde hace décadas los mismos problemas: lentitud, recorridos excesivamente largos y falta de alternativas ágiles hacia Madrid. La ciudad, con más de 190.000 habitantes, depende en su mayoría de las líneas interurbanas, que en la práctica actúan como urbanas, realizando múltiples paradas y rodeos que lastran sus tiempos de viaje.
Sus cabeceras en Madrid tampoco ayudan: Aluche, Oporto y Plaza Elíptica se encuentran fuera de la M-30 y alejadas del centro de la capital, lo que resta competitividad al autobús frente al tren o el Metro. Además, en algunos tramos incluso llegan a suplir servicios de la EMT madrileña, asumiendo recorridos que no corresponden a líneas interurbanas.
Una red urbana insuficiente
Leganés no cuenta con una red propia de autobuses urbanos que dé respuesta a la dimensión de la ciudad. La única línea urbana se puso en marcha en 2011, pero su diseño obliga a cubrir un área muy extensa, lo que la convierte en un servicio también lento y poco atractivo para los usuarios diarios.
En contraste, municipios cercanos como Alcorcón o Móstoles cuentan con un entramado más completo, que conecta de forma directa con puntos estratégicos de Madrid y que ofrece, en algunos casos, líneas lanzadera que reducen notablemente los tiempos de trayecto.
El nuevo mapa concesional
La reciente reordenación de líneas anunciada por la Comunidad de Madrid no ha traído grandes cambios para Leganés. El Consorcio Regional de Transportes planteaba inicialmente la supresión de tres líneas; finalmente, dos desaparecerán y una se mantiene (la 483). El Ayuntamiento de Leganés, a través de la concejalía de Seguridad Ciudadana y Movilidad dirigida por Almudena González, presentó alegaciones al nuevo mapa, pero su planteamiento ha sido criticado por los vecinos y colectivos, por centrarse en añadir rodeos para atender colegios e institutos, en lugar de pedir nuevas líneas urbanas o interurbanas más rápidas hacia Madrid.
La Comunidad de Madrid apenas escuchó y recogió esas propuestas. Según fuentes del sector, los recorridos propuestos habrían alargado aún más los trayectos, algo que finalmente fue descartado.
Sin perspectivas de mejora
El resultado es que Leganés seguirá contando con un servicio de autobuses que muchos usuarios consideran poco competitivo. La ausencia de una red urbana amplia y de interurbanos con trazados directos hacia puntos céntricos de Madrid mantiene a la ciudad en una situación de desventaja respecto a otros municipios del sur.
La comparación con Alcorcón es ilustrativa: allí no solo no se suprimen líneas, sino que en la última revisión se han mejorado servicios. En Leganés, en cambio, el panorama permanece casi intacto desde hace más de una década, con la última gran modificación en 2012-2013, cuando además se aplicaron recortes en las líneas.
El reto pendiente del transporte por autobús debe esperar
A tenor de lo sucedido, son muchos los usuarios que se han convencido de que «no existe una estrategia clara de movilidad por parte de las personas responsables del ayuntamiento en esta materia», según explican a este medio, a lo que se añade que apenas hay cambios sustanciales en la ordenación de las líneas desde el Consorcio Regional de Transportes, con lo que el transporte público en autobús en Leganés afronta un futuro inmediato sin mejoras de calado. La demanda ciudadana de líneas más directas, rápidas y modernas sigue ahí, pero por ahora, las soluciones se hacen esperar.




