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La voz que no madura con el cuerpo: la puberfonía

Algunos adolescentes y adultos jóvenes, aunque su cuerpo ya ha madurado, siguen utilizando una voz infantil. No es un capricho: es un trastorno de la voz, con tratamiento y solución

por Natalia García
Puberfonia Voz Logopeda

Cuando termina la pubertad, la mayoría de los chicos desarrollan una voz más grave y adulta. Pero algunos, aunque su cuerpo ya ha cambiado, siguen hablando con un tono agudo e infantil. Esto tiene un nombre: puberfonía, también llamada falseto mutacional. No es un capricho ni falta de ganas. Es un trastorno de la voz que se puede tratar.

Este problema es mucho más frecuente en hombres. ¿Por qué? Porque durante la pubertad, la laringe del hombre crece mucho y la voz baja varios tonos. Si algo falla, se nota enseguida. En mujeres, el cambio de voz es más sutil, por eso, si una mujer adulta mantiene una voz aguda, apenas llama la atención. Los casos documentados en mujeres son escasos, y se cree que muchos pasan desapercibidos.

¿Es raro o es común?

Depende de qué estudio se mire. Durante años se dijo que era un trastorno poco común, pero un estudio realizado en Chile por la Universidad Andrés Bello (2013) evaluó a 126 hombres de entre 16 y 45 años y encontró que el 13,4 % tenía puberfonía. Es decir, uno de cada siete u ocho chicos. Por tanto, no es tan raro: solo que muchas veces no se diagnostica.

Esta condición no es solo una cuestión estética. El impacto psicológico y social es muy real. Los jóvenes que la padecen suelen sentirse inseguros, lo que les puede llevar a evitar hablar en clase, relacionarse con nuevas personas o incluso sufrir burlas o acoso escolar. Esta falta de confianza puede afectar a su desarrollo personal y profesional.

¿Por qué ocurre?

La laringe no termina de descender bien y se queda en una posición alta y tensa. Las cuerdas vocales se estiran en exceso y producen un sonido agudo y forzado, como un falsete permanente. Suele mezclar lo físico con lo emocional: inseguridad, ansiedad o simplemente un hábito que se quedó “atascado”.

¿Cuándo hay que consultar con un profesional?

Si un chico de 16 años o más sigue con voz infantil o muy aguda; si se cansa al hablar, nota tensión en el cuello o le cuesta «bajar» el tono a uno más grave; si evita hablar en público, en clase o por teléfono por vergüenza. El primer paso es acudir al médico de cabecera o al otorrino para descartar cualquier otra causa orgánica. Posteriormente, un logopeda especializado en voz será el profesional encargado de realizar la terapia.

¿Tiene solución?

Sí, y funciona rápido. Estudios recientes (como el publicado en 2026 por la revista Perspectives of the ASHA Special Interest Groups) muestran que con terapia vocal logopédica se consigue una voz grave y natural en pocas sesiones (entre 3 y 5). Y la evidencia científica es cada vez más sólida. Un estudio de 2025 que evaluó a 18 pacientes con puberfonía demostró que la rehabilitación logopédica reduce la incomodidad física al hablar y mejora significativamente la calidad de vida de quien la padece. Así que no solo se trata de bajar el tono de la voz, sino de que la persona se sienta mejor consigo misma. La evidencia científica es clara: la puberfonía tiene muy buen pronóstico.

En conclusión, lo que hay que recordar es que no es un vicio ni una mala actitud, sino un trastorno real que el chico no puede cambiar por mucho que se esfuerce; por eso no se deben probar ejercicios caseros ni forzar la garganta, sino acudir a un profesional. Hablar de ello ayuda, tanto en la familia como en el colegio o en las consultas pediátricas, porque la puberfonía tiene nombre, explicación y tratamiento.

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