Cuatro siglos separan al Leganés actual de aquella pequeña población agrícola que, en el primer tercio del siglo XVII, inició un proceso que cambiaría su relación administrativa con Madrid. En 1626 y 1627, durante el reinado de Felipe IV, Leganés pasó de ser una aldea integrada en el alfoz madrileño a convertirse en una villa de señorío vinculada a Diego Mesía Felípez de Guzmán, quien recibió poco después el título de marqués de Leganés.
El Ayuntamiento ha elegido el año 2026 para conmemorar los 400 años de aquel proceso histórico, con una programación que comienza este mes de septiembre y que pretende recuperar distintos episodios de la historia local.
La primera fecha señalada es el 6 de septiembre de 1626, cuando representantes de Diego Mesía Felípez tomaron posesión de la jurisdicción de Leganés. Cuatro siglos después, el Ayuntamiento recreará aquel episodio mediante una representación teatralizada. Sin embargo, la transformación jurídica de la localidad no quedó completada aquel día. El 15 de marzo de 1627, Felipe IV firmó el Real Decreto por el que Leganés quedó independizado de la jurisdicción de Madrid y pasó a ser villa de señorío. Unos meses después, el 22 de junio de 1627, el monarca concedió a Diego Mesía Felípez de Guzmán el título de marqués de Leganés.
El cuarto centenario es, por tanto, la conmemoración de un proceso que se prolongó durante varios meses y que modificó la organización política y administrativa de Leganés.
Antes de ser Villa: una aldea vinculada a Madrid
Para comprender qué significó aquel cambio hay que remontarse varios siglos atrás. La documentación histórica sitúa el origen de Leganés en el proceso de concentración de población procedente de asentamientos anteriores, entre ellos Butarque y Overa.
Las denominadas Relaciones Topográficas de Felipe II, elaboradas a finales del siglo XVI, explican que la fundación de Legamar se habría producido hacia 1280, durante el reinado de Alfonso X, por habitantes procedentes de aquellos antiguos asentamientos. La documentación señala las epidemias como una de las razones tradicionales de aquel traslado. No obstante, las primeras evidencias documentales conservadas sobre Leganés se remontan a 1345, cuando quedó integrado en el alfoz de Madrid.
Durante casi tres siglos, Leganés permaneció administrativamente ligado a Madrid. Era una población rural cuya economía estaba basada fundamentalmente en la agricultura y la horticultura.
A finales del siglo XVI, las Relaciones Topográficas describían Leganés como una aldea perteneciente a la jurisdicción de Madrid y al arzobispado de Toledo. Contaba con unas 400 casas, en su mayoría viviendas bajas construidas con piedra y tierra. La mayor parte de sus habitantes eran labradores, aunque también había sastres, tejedores, zapateros, herreros y otros trabajadores de oficios.
La agricultura y, especialmente, el cultivo de hortalizas tenían un peso destacado. Una parte importante de la producción se destinaba al abastecimiento de Madrid, una actividad que siglos después estaría en el origen del sobrenombre de “pepineros” asociado a los habitantes de Leganés.
El Archivo Municipal de Leganés recoge igualmente que el lugar formaba parte del alfoz madrileño desde 1345 y que permaneció bajo jurisdicción real hasta su transformación en señorío en el siglo XVII.
1626: cuando la Corona vende la jurisdicción de Leganés
El cambio que se produjo en 1626 no fue un acontecimiento aislado. Se enmarcó en una política de la Monarquía Hispánica para obtener recursos económicos mediante la venta de jurisdicciones y lugares.
Felipe IV había heredado una situación financiera complicada y la Corona recurrió a distintas fórmulas para obtener ingresos. Entre ellas estuvo la venta de lugares de realengo y de derechos jurisdiccionales. La documentación académica sitúa en este contexto la operación mediante la cual Diego Messía adquirió la jurisdicción de la aldea madrileña de Leganés. El documento de venta aparece fechado el 2 de agosto de 1626 en los fondos del Archivo General de Simancas.
La operación no fue recibida de forma unánime en Leganés ni en Madrid.
Un estudio de Antonio Domínguez Ortiz sobre las ventas y exenciones de lugares durante el reinado de Felipe IV reproduce los memoriales presentados en 1626 por representantes de Leganés. En ellos, varios diputados del lugar manifestaban su oposición a la posesión de la jurisdicción que se había concedido a Diego Messía y planteaban alternativas para que la jurisdicción permaneciera vinculada al concejo.
Los representantes de Leganés llegaron a ofrecer el pago de la cantidad correspondiente a la jurisdicción, además de otros compromisos económicos, con el objetivo de evitar que esta pasara a manos de Diego Messía. Madrid también presentó sus propias objeciones ante la Corona.
La documentación demuestra, por tanto, que la transformación de Leganés en señorío no fue simplemente un acto administrativo, sino el resultado de una operación económica y política dentro de la estructura de la Monarquía de Felipe IV.
El 6 de septiembre de 1626: la toma de posesión
El 6 de septiembre de 1626 constituye uno de los momentos centrales de esta historia.
El Archivo Histórico de la Nobleza conserva una Real provisión otorgada por Felipe IV a favor de Diego Messía Obando, I marqués de Leganés, relacionada con la posesión del casco del lugar de Leganés, fechada precisamente ese día. El documento forma parte de los fondos conservados en el Archivo Histórico de la Nobleza y aparece identificado con la signatura CIERVA,C.88,D.13.
Ese episodio es el que el Ayuntamiento ha escogido para iniciar la programación del cuarto centenario con una recreación histórica.
La representación recreará la llegada de los representantes de Diego Mesía Felípez y la toma de posesión de la aldea. Los personajes de Bernardino de Arteaga, representante de Diego Mesía Felípez; Pedro Núñez, alcalde de la época, y el escribano que dio fe del acto serán interpretados por actores.
La recreación partirá de la Plaza de España y llegará hasta la barbacana de la iglesia de San Salvador.
15 de marzo de 1627: Leganés deja de depender de Madrid
La toma de posesión de 1626 fue el inicio de un proceso que culminaría al año siguiente.
El 15 de marzo de 1627, Felipe IV firmó en Madrid el Real Decreto que estableció la separación de Leganés respecto de la jurisdicción madrileña. A partir de entonces, Leganés pasó a configurarse como una villa de señorío, con Ayuntamiento y regidores propios bajo la autoridad del nuevo señor jurisdiccional.
La documentación municipal explica que el cambio supuso que Diego Messía Guzmán, como señor de la villa, tuviera competencias sobre el nombramiento de alcaldes y regidores, la administración y el ejercicio de la justicia.
El escudo actual de Leganés conserva precisamente la memoria de aquel episodio. Un documento municipal sobre los símbolos de la ciudad explica que el primer cuartel incorpora las armas de Diego Messía Guzmán y que estas recuerdan al personaje que “independizó” la villa del lugar de Madrid mediante el Real Decreto de 15 de marzo de 1627.
Diego Mesía Felípez y el nacimiento del marquesado de Leganés
El proceso de transformación de Leganés estuvo estrechamente ligado a la carrera política y militar de Diego Mesía Felípez de Guzmán.
El 22 de junio de 1627, Felipe IV le concedió el título de marqués de Leganés. El Archivo Histórico de la Nobleza recoge la creación del marquesado y señala que Diego Mesía Felípez era gobernador de los Países Bajos, capitán general de Extremadura y Trece de la Orden de Santiago.
La concesión del título no fue, por tanto, el punto de partida de la relación entre Leganés y Diego Mesía, sino un paso posterior dentro del proceso iniciado con la adquisición de la jurisdicción de la localidad.
La Guía Oficial de Grandezas y Títulos del Reino del Ministerio de Justicia sitúa igualmente la concesión del marquesado el 22 de junio de 1627 y atribuye el título a don Diego Mesía y Felípez de Guzmán, caballero de Santiago y Comendador Mayor de León, entre otros cargos.
El marquesado obtendría posteriormente la Grandeza de España, en 1640.
Leganés y la corte de Felipe IV
La historia de Leganés en estos años está relacionada también con el círculo político del Conde-Duque de Olivares, uno de los principales hombres de poder de la Monarquía Hispánica durante el reinado de Felipe IV.
Diego Mesía Felípez pertenecía al entorno familiar de los Guzmán (su madre era tía de Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, Conde-Duque de Olivares, por lo tanto eran primos) y su ascenso coincidió con el fortalecimiento de las posiciones de personas vinculadas al valido. Estudios recientes sobre el control de cargos durante el reinado de Felipe IV sitúan el ascenso del futuro marqués de Leganés dentro de esa dinámica de promoción política.
Su carrera posterior le llevó a desempeñar responsabilidades militares y políticas de primer nivel. Fue gobernador de Milán, gobernador de los Países Bajos y presidente de los Consejos de Flandes e Italia, además de participar en campañas militares de la Monarquía Hispánica.
El nombre de Leganés quedó así incorporado a la aristocracia titulada de la Monarquía Hispánica.
De la villa de señorío al municipio contemporáneo
La condición de villa de señorío no significaba todavía un municipio en el sentido contemporáneo. El poder local estaba condicionado por la autoridad del señor, que disponía de importantes atribuciones jurisdiccionales.
Esta situación se mantuvo durante casi dos siglos. Los descendientes de Diego Mesía conservaron el control del señorío hasta el proceso de desaparición de los privilegios feudales iniciado con las transformaciones políticas del siglo XIX.
La documentación del Archivo Municipal de Leganés señala que la jurisdicción señorial se mantuvo hasta la abolición de los privilegios nobiliarios, mientras que posteriormente la localidad fue asumiendo las competencias propias de la municipalidad contemporánea.
La transformación institucional de España durante el siglo XIX cambiaría progresivamente la naturaleza del Ayuntamiento y de la administración local.
A ese proceso se sumó la desaparición de otros núcleos de población del entorno. Uno de ellos fue Polvoranca, antigua villa independiente que terminó incorporándose al término municipal de Leganés durante el siglo XIX. Documentación histórica señala que en 1849 Polvoranca ya aparecía como “villa agregada al ayuntamiento de Leganés”.
Una ciudad que conserva las huellas de aquella historia
Cuatro siglos después, buena parte de la historia de aquel Leganés rural ha quedado integrada en el actual municipio.
El escudo conserva las referencias a Diego Mesía y al proceso de constitución de la villa. El antiguo territorio de Polvoranca forma hoy parte del término municipal y sus ruinas constituyen uno de los principales vestigios del pasado histórico del entorno.
También permanece la iglesia de San Salvador, uno de los edificios vinculados a la historia de la localidad y escenario de la recreación histórica prevista para conmemorar este hito. La Comunidad de Madrid ha documentado la evolución histórica del templo y su relación con el desarrollo de Leganés desde la Edad Media.
Otro episodio anterior al cuarto centenario continúa formando parte de la memoria histórica local: la estancia en Leganés de Jerónimo, posteriormente conocido como Juan de Austria, hijo natural de Carlos I.
El futuro militar permaneció en Leganés desde 1551 hasta 1554, bajo los cuidados de Francisco Massy y Ana de Medina, antes de ser trasladado a Villagarcía de Campos para continuar su educación. El propio Archivo del Ministerio de Cultura recoge esta etapa de su vida.
Del Leganés agrícola a la ciudad actual
La diferencia entre aquella población y la ciudad actual permite dimensionar el cambio producido durante estos cuatro siglos.
A finales del siglo XVI, las Relaciones Topográficas describían un núcleo de unas 400 casas, dedicado fundamentalmente a la agricultura y la horticultura. La localidad estaba situada a poca distancia de Madrid y dependía administrativamente de ella.
La llegada del ferrocarril, el desarrollo industrial, el crecimiento demográfico y la expansión del área metropolitana de Madrid transformarían radicalmente Leganés durante los siglos XIX y XX.
El crecimiento urbano del último siglo convirtió la antigua villa agrícola en una de las principales ciudades del sur de la Comunidad de Madrid.
El cuarto centenario se sitúa así entre dos imágenes muy diferentes: la de una pequeña aldea dependiente de Madrid que en 1626 inició un proceso de separación jurisdiccional y la de una ciudad contemporánea que cuatro siglos después supera los 190.000 habitantes.
Un aniversario que se prolongará durante 2026 y 2027
El Ayuntamiento ha planteado la conmemoración como una programación que no se limita a una única fecha. La recreación histórica dará paso a actividades deportivas, culturales, educativas y comerciales durante los próximos meses.
La programación incluye un nuevo logotipo basado en el escudo municipal y la numeración romana, una página web específica y una actualización del himno de la ciudad.
En el ámbito educativo, más de 17.000 agendas escolares distribuidas por el Ayuntamiento incorporarán información sobre el origen histórico de Leganés y su condición de Villa.
El deporte también incorporará el logotipo del aniversario en sus equipaciones oficiales, al igual que distintas actividades culturales y comerciales previstas durante los próximos meses.
La elección de 1626 como punto de partida permite recordar que la condición de Villa no apareció de forma instantánea. Fue el resultado de un proceso jurídico, económico y político que comenzó con la venta de la jurisdicción de la aldea, continuó con la toma de posesión del 6 de septiembre de 1626 y culminó con las decisiones de Felipe IV en 1627.
Cuatrocientos años después, los documentos conservados en archivos estatales permiten reconstruir aquel proceso con nombres, fechas y expedientes concretos: los memoriales de los representantes de Leganés y Madrid contra la venta, la Real provisión de 6 de septiembre de 1626, el Real Decreto de 15 de marzo de 1627 y la concesión del marquesado de Leganés de 22 de junio del mismo año.
Son las piezas documentales de una transformación que cambió la posición de Leganés dentro de la organización territorial de la época y que cuatro siglos más tarde forma parte de la memoria histórica de la ciudad.



