Inicio ActualidadLa afonía no se cura con caramelos de menta: por qué los «remedios de la abuela» no son la solución

La afonía no se cura con caramelos de menta: por qué los «remedios de la abuela» no son la solución

Hoy, 16 de abril, es el Día Mundial de la Voz

por Natalia García
Día Mundial de La Voz

En el Día Mundial de la Voz, es necesario recordar que hasta un 37% de la población española tendrá algún trastorno en la voz a lo largo de su vida (SEORL-CCC, 2024).  Aun así, muchas personas siguen recurriendo a los clásicos “remedios de la abuela”, que no solucionan la causa real de la afonía.

Cada 16 de abril se celebra el Día Mundial de la Voz, una fecha que invita a reflexionar sobre una herramienta que usamos a diario y que, sin embargo, solemos cuidar muy poco. La voz forma parte de nuestra identidad, de nuestra comunicación y de nuestra vida social y laboral, pero no siempre somos conscientes de lo vulnerable que puede ser.

Los problemas de voz son mucho más frecuentes de lo que pensamos. Estudios recientes muestran que la prevalencia de alteraciones vocales (disfonía—una alteración de la voz que puede sonar ronca, débil, áspera o con esfuerzo— o afonía —pérdida total o casi total de la voz) en población general se sitúa entre el 6% y el 12% (JAMA Otolaryngology, 2024). En España, el 7% de los adultos presenta problemas de voz en un momento determinado (SEORL-CCC, 2024).

Aun así, la mayoría de las personas no consulta a un profesional cuando la voz falla. En su lugar, recurrimos a los llamados “remedios de la abuela”: miel con limón, caramelos de menta, infusiones, silencio absoluto o incluso “forzar más para poder hablar”.

El problema es que ninguno de estos remedios soluciona la causa real. Pueden aliviar momentáneamente, pero no tratan el origen del problema. La voz no se pierde por casualidad: se altera por sobrecarga, tensión, infecciones, irritación, mala coordinación respiratoria, hábitos inadecuados o entornos ruidosos (OMS, 2025). Y cuando aparece la afonía, el cuerpo está avisando de que algo no funciona bien, hay un desequilibrio.

Pero por suerte la mayoría de los problemas de voz se pueden prevenir y tratar. De hecho, hasta el 80% de los trastornos vocales son prevenibles con hábitos adecuados (SEORL-CCC, 2024). La prevención vocal incluye gestos sencillos como hidratarse adecuadamente, evitar carraspear, no gritar por encima del ruido, descansar la voz cuando lo pide y aprender a usarla de forma eficiente. Pero también implica saber cuándo pedir ayuda una vez el problema ya está ahí, una vez la voz suena ronca, cansada, duele o molesta.

Hay dos señales claras que no debemos ignorar: Si la afonía dura más de dos o tres días o si se repite con frecuencia, es importante acudir a un otorrinolaringólogo, que evaluará el estado de las cuerdas vocales, y a un logopeda especializado en voz, que trabajará la técnica vocal, los hábitos y la prevención para evitar que el problema se cronifique.

La voz es salud. Y, como cualquier otra función del cuerpo, necesita cuidados, atención y, cuando es necesario, intervención profesional. El Día Mundial de la Voz es una oportunidad para recordar que perder la voz no es normal, aunque sea frecuente: Y que cuidarla es una forma de cuidarnos a nosotros y nosotras mismas.

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