Inicio ActualidadIto: «El primer balón que perdió Messi en la Liga española se lo robé yo»

Ito: «El primer balón que perdió Messi en la Liga española se lo robé yo»

Ito, fue uno de los centrocampistas más sólidos del fútbol español a finales de los años noventa y principios de los 2000. En esta entrevista hablamos con él para repasar los momentos más importantes de su carrera y nos deja una curiosa anécdota sobre el debut de Leo Messi en la Liga

por Pablo Fúster

Antonio Álvarez Pérez, más conocido como Ito, fue uno de los centrocampistas más sólidos del fútbol español a finales de los años noventa y principios de los 2000. Formado en la cantera del Extremadura, vivió el histórico ascenso a Primera División antes de dar el salto al Celta de Vigo. Más tarde defendió las camisetas del Betis y del Espanyol y fue internacional absoluto. En esta entrevista hablamos con él para repasar los momentos más importantes de su carrera y nos deja una curiosa anécdota sobre el debut de Leo Messi en la Liga.

Debutaste con el Extremadura con solo 16 años. ¿Qué supuso hacerlo en el equipo de tu ciudad?

Cuando uno se cría en la cantera del equipo de su pueblo nunca piensa que esos jugadores en los que se fija acabarán formando parte de su profesión. Debuté con 16 años y fui subiendo todas las categorías hasta llegar a Primera División con el Extremadura. No hay mayor orgullo y satisfacción que conseguirlo con la gente de tu tierra y sintiendo esos colores desde el principio.

Cuando empezaste, ¿pensabas que podrías vivir del fútbol o simplemente era un hobby?

Al principio era un hobby. Conforme vas subiendo categorías y llegas al fútbol profesional empiezas a verlo de otra manera. Yo pasé tres años en Segunda B, dos en Segunda y uno en Primera con el Extremadura. Al final haces de tu hobby tu profesión, y poder hacerlo con el equipo de tu pueblo es algo muy especial. Hoy en día es mucho más complicado que ocurra algo así. Almendralejo tenía apenas 25.000 habitantes y que el Extremadura llegara a Primera supuso un antes y un después para la ciudad y para toda la región.

En pocos años pasasteis de Segunda B a Primera. ¿Cómo recuerdas aquel ascenso?

Sobre todo porque había una familia. Éramos siete u ocho jugadores de la región que veníamos creciendo juntos, unos con más protagonismo y otros con menos. Solo dos éramos de Almendralejo, José Cortés y yo, y los dos habíamos desarrollado toda nuestra vida deportiva en el club. Aquello fue un hito histórico que, treinta años después, todavía se sigue recordando y homenajeando.

Todo ocurrió muy deprisa. ¿Cómo cambió tu vida siendo tan joven?

Pasó todo muy rápido. Prácticamente era entrenar, jugar, descansar y volver a empezar. Cuando eres joven y conviertes tu pasión en tu profesión no eres consciente del impulso tan grande que está dando tu carrera. Con el paso de los años es cuando realmente te das cuenta de lo que conseguimos.

También viviste el estreno del Extremadura en Primera División. ¿Cómo fue aquella temporada?

Fue un año complicado porque éramos un equipo recién ascendido y muy humilde. Empezamos muy mal, estuvimos ocho jornadas sin ganar y siempre fuimos a remolque. Al final descendimos en el último partido, pero fue una temporada muy bonita porque nos permitió competir con los mejores equipos del país y, en mi caso, darme a conocer para lo que vino después en mi carrera.

Tras el descenso llegó el Celta de Vigo. ¿Cómo afrontaste aquella decisión?

Más que marcharme yo, el Celta pagó mi cláusula de rescisión, que era de 50 millones de pesetas. Firmé seis años con un equipo que aspiraba a jugar en Europa y fue un salto importante en mi carrera. Aquella temporada salió todo muy bien porque conseguimos clasificarnos para competición europea y, además, fui campeón de Europa sub-21 con España. Jugué 39 de los 42 partidos de Liga; los tres que me perdí fueron por acumulación de tarjetas.

¿Qué significó ganar la Eurocopa sub-21 con la selección?

Siempre digo lo mismo: representar a tu país es lo máximo para cualquier futbolista, ya sea en categorías inferiores o con la absoluta. Ganamos todos los partidos del campeonato y levantar ese trofeo fue una experiencia inolvidable. Además, aquel torneo hizo que el Betis apostara por mí poco después.

Compartiste vestuario con jugadores como Mostovoi, Karpin o Mazinho. ¿Quién fue el compañero que más te marcó?

Mazinho. Ha sido mi padrino deportivo. Me enseñó muchísimas cosas sobre el fútbol y sobre la profesión. Le tengo un cariño muy especial a él y a toda su familia. Hoy en día seguimos manteniendo una gran relación y nos vemos siempre que podemos.

También coincidiste en la selección sub-21 con una generación extraordinaria.

Había un grupo espectacular. Coincidí con jugadores como Guti, Míchel Salgado, Valerón, Salva Ballesta o Raúl, entre otros muchos que acabaron marcando una época en el fútbol español. Era una generación con muchísimo talento.

Ito Betis

Tras una gran temporada en el Celta fichaste por el Betis. ¿Por qué decidiste dar ese paso?

Fue una decisión complicada, pero las oportunidades hay que aprovecharlas. Firmé un contrato de nueve años, aseguraba mi vida deportiva y también la personal. Además, era volver al sur, muy cerca de mi casa. Luis Aragonés insistió mucho en que tenía que ir con él y al final decidí aceptar. Creo que fue una decisión acertada porque para mí fue una etapa muy positiva.

Precisamente Luis Aragonés fue quien apostó por tu fichaje, pero finalmente no llegó a entrenarte. ¿Cómo recuerdas aquello?

Sí. Hizo la pretemporada con nosotros, pero después de tener problemas con la directiva, recuerdo una frase que dijo «prefiero estar un día de pie que 364 de rodillas» presentó su dimisión y no tuvimos la oportunidad de trabajar con él. Fue una pena porque fue él quien insistió en llevarme al Betis.

Pasaste siete temporadas en el Betis e incluso llevaste el brazalete de capitán. ¿Cómo recuerdas esa etapa?

El Betis es un club muy especial. Hay una forma de vivir el fútbol diferente y una presión enorme porque la afición vive las 24 horas pendiente del equipo. Fueron años con momentos muy buenos y otros no tanto, con muchos cambios de entrenador y situaciones complicadas, pero todo sirve para aprender. Estar en una ciudad como Sevilla y disfrutar de una afición como la del Betis fue algo muy bonito.

Además, llegaste a ser uno de los capitanes durante tres temporadas, ¿Cómo definirías esa sensación?

Sí. Fueron tres años de capitán con el respaldo de todos mis compañeros, y eso es muy importante para cualquier jugador. Llevar el brazalete y representar ese escudo fue una sensación maravillosa. Siempre intenté dar lo mejor de mí para ayudar al equipo.

Tu salida del Betis no fue una decisión tuya, ¿verdad?

No. Yo tenía tres años más de contrato y no tenía intención de irme. Pero llegó Serra Ferrer y decidió no contar conmigo. Él quería recuperar a jugadores con los que ya había trabajado anteriormente y al final lo mejor fue rescindir el contrato y buscar otro proyecto donde confiaran en mí.

Ese proyecto fue el Espanyol, donde viviste algunos de los mejores años de tu carrera. ¿Cómo recuerdas aquella etapa?

Sí. Fueron tres temporadas muy buenas. El primer año conseguimos clasificarnos para Europa, al siguiente ganamos la Copa del Rey y después fuimos subcampeones de la Copa de la UEFA. Para un club como el Espanyol fueron años muy importantes y formar parte de aquel grupo fue un orgullo.

Ese año que alcanzasteis la final de la Copa de la UEFA, aunque no pudiste jugarla, ¿Cuál fue el motivo? ¿Cómo te sentiste?

Fue una decisión técnica. Juan Velasco y yo habíamos jugado todos los partidos de la UEFA menos la final. Ernesto Valverde decidió que ese partido lo jugara el equipo que venía actuando en Liga. Hablamos con él porque, lógicamente, no entendíamos la decisión, pero todo quedó entre personas adultas y no hubo ningún problema.

¿Cómo viviste aquella final desde la grada?

Fue una sensación muy mala. Desde el campo puedes ayudar a tus compañeros; desde la grada no puedes hacer prácticamente nada. Después de haber jugado toda la competición, la impotencia era enorme. Además, estuvimos mucho tiempo con un jugador menos y eso nos perjudicó muchísimo. Aun así, llegamos a los penaltis, pero no tuvimos la fortuna de ganar el título.

Después del Espanyol llegaste al Córdoba. ¿Qué te llevó a aceptar ese reto?

Tenía un año más de contrato con el Espanyol, pero me rescindieron prácticamente todo el contrato. Paco Jémez, que acababa de llegar al Córdoba y
había sido compañero mío en la selección, me convenció para unirme al proyecto. Ya tenía 32 años y era una buena oportunidad para seguir jugando cerca de casa.

Tras esa etapa acabaste en el Cacereño, equipo de tu comunidad. ¿Cómo surgió aquella decisión?

Cuando terminé en Córdoba nació mi primer hijo. Tenía un precontrato firmado con el OFI Creta, pero mi mujer me pidió que aquel verano no me marchara y decidí quedarme. El Extremadura había desaparecido y el único equipo de Segunda B de la región era el Cacereño. Un entrenador con el que había coincidido me llamó y pensé que era una buena forma de disfrutar del último año de mi carrera.

¿Fue difícil renunciar a esa oportunidad en el extranjero?

Sí. Fue una decisión muy complicada y totalmente contraria a lo que yo había pensado. Pero son decisiones que tomas por tu familia y hay que asumirlas, igual que se asumen las decisiones buenas y las malas.

También llegaste a debutar con la selección absoluta. ¿Qué recuerdas de aquel momento?

Representar a tu país es el mayor orgullo para cualquier futbolista. Tuve la suerte de ir convocado en dos ocasiones y debuté el 23 de septiembre de 1998 sustituyendo a Raúl González. Compartir ese momento con un jugador como Raúl, con el que ya había coincidido en categorías inferiores, es un recuerdo que todavía hoy me emociona.

¿Cómo eran aquellas concentraciones con la selección?

Eran muy diferentes a las de ahora. Había mucha más convivencia entre todos. Hacíamos muchas actividades juntos y eso también fue una parte importante del éxito que tuvieron aquellas selecciones inferiores. Durante esos días estábamos centrados al cien por cien en el fútbol y prácticamente no echábamos de menos a la familia porque era nuestra forma de vivir durante toda la temporada.

Después de tantos años llegó el momento de la retirada. ¿Cómo lo viviste?

Es lo peor que puede tener un deportista profesional. Poner fecha al final de tu carrera fue muy complicado y la adaptación a la vida normal también lo fue. Con el tiempo conseguimos sacar adelante otros proyectos, pero sigo pensando que podría haber jugado cuatro o cinco años más. Me retiré con 35 para 36 años y físicamente me encontraba muy bien.

¿Sigues echando de menos el fútbol profesional?

Muchísimo. Si hubiese sabido lo que se echa de menos, probablemente habría alargado mi carrera algunos años más. Si el cuerpo pudiera, seguiría jugando todavía.

Has compartido vestuario y te has enfrentado a algunos de los mejores futbolistas de la historia. Si tuvieras que elegir uno por línea entre tus rivales, ¿con quién te quedarías?

En la portería con Iker Casillas. Como defensa, Fernando Hierro. En el centro del campo, Zinedine Zidane. Y arriba me quedo con Messi y Ronaldinho.

¿Y entre los compañeros con los que jugaste?

En el centro del campo me quedo con Mazinho e Iván de la Peña. Extremos, Karpin y Mostovoi. Delantero, Tamudo. Como central, Dani Jarque, que en paz descanse. Y en la portería Kameni.

Por último, has mencionado a Messi. ¿Cómo fue enfrentarte a un jugador que acabaría que acabaría convirtiéndose en uno de los mejores futbolistas de la historia?

Siempre digo una cosa que muy poca gente conoce. El primer balón que le roban a Messi en la Liga española se lo robé yo. Fue en su debut, en Montjuïc, cuando nosotros jugábamos con el Espanyol. Incluso conservo el vídeo de aquella jugada y te lo voy a mandar.

ito
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