¿Eres de esas personas que cada pocos minutos sueltan ese «ahem» para limpiarse la garganta? El carraspeo (o «garraspeo», como también se dice coloquialmente) es un gesto tan extendido que parece inofensivo. Sin embargo, los especialistas en voz llevan años documentando sus efectos negativos.
¿Qué le pasa a tu garganta cuando carraspeas?
Imagina que das dos palmadas fuertes y secas. Eso es más o menos lo que ocurre dentro de tu laringe. Al carraspear, tus cuerdas vocales se golpean entre sí con gran impacto, generando fricción y microdesgarros en los tejidos. No es una exageración: el carraspeo habitual es una forma de abuso vocal tan dañino como gritar (Vertigan et al., 2018).
Y aquí viene lo peor: no sirve para lo que crees. El carraspeo fuerte apenas elimina la mucosidad que te molesta. Solo consigue irritar más la zona, creando un círculo vicioso: cuanto más carraspeas, más irritación tienes; más irritación, más ganas de carraspear (Fujiki & Sataloff, 2022).
¿Por qué carraspeas tanto?
Si te descubres carraspeando a todas horas, no es mala costumbre sin más. Detrás suele haber una causa médica. La más común con diferencia es el reflujo silencioso (reflujo laringofaríngeo). A diferencia del reflujo normal, este no da ardor de estómago, pero el ácido sube hasta la garganta mientras duermes o después de comer. El carraspeo crónico es uno de los síntomas más frecuentes de este trastorno, presente en más del 70% de los pacientes diagnosticados (Lechien et al., 2021). ¿Qué lo empeora? El café, el alcohol, los refrescos, el chocolate, la menta y las comidas muy grasas, sobre todo si los tomas antes de acostarte (AGA, 2022).
Otras causas frecuentes son el goteo nasal por alergias, el aire seco de la calefacción, el estrés… Hasta un 15% de los carraspeos crónicos sin causa aparente responden a un patrón de tensión muscular laríngea (Stachler et al., 2018).
Alternativas que funcionan
Si sientes esa molesta necesidad de aclararte la garganta, prueba esto antes de carraspear:
- Tragar saliva o dar un sorbo de agua. Es la opción más sencilla y la más eficaz. El agua lubrica y calma la irritación sin impacto (ASHA, 2021).
- Una tos muy suave o «tos silenciosa». Consiste en exhalar con fuerza pero sin juntar las cuerdas vocales. Este tipo de exhalación reduce el impacto hasta en un 90% comparado con el carraspeo (Titze, 2019).
- Exhalar suavemente como si quisieras empañar un cristal. Este truco que despeja la garganta sin golpear las cuerdas vocales y además relaja la musculatura de la laringe (DeVore, 2020).
Igualmente, si el carraspeo es constante o si además notas:
- Ronquera que no se va en dos semanas.
- Fatiga al hablar (te cansas enseguida).
- Sensación de tener un «nudo» o algo pegado en la garganta.
Entonces toca visitar al otorrino. Puede ser un reflujo silencioso que necesita tratamiento, o algún otro problema de cuerdas vocales.
La próxima vez que sientas esas ganas de «ahem», para un momento. Bebe un poco de agua. Traga saliva. O prueba a exhalar suavemente como si empañaras un cristal. Tus cuerdas vocales te lo agradecerán. Y recuerda: si el carraspeo no desaparece, consulta a un especialista para buscar la causa real.


